IoT: Riesgo de privacidad para nuestros hijos

Hace unos días fui a casa de una amiga con mis hijas. Los hijos de mi amiga nos animaron a “jugar” con Alexa. “Mira qué divertido, le puedes preguntar lo que quieras”, me dijeron entre risas. El resto la tarde la pasé intentando que mis hijas no le dijeran nada al dichoso “juguetito”. 

IoT viene del inglés «Internet Of Things«, es decir, «Internet de las cosas» y se refiere a la interconexión de dispositivos y objetos a través de una red dónde todos ellos podrían ser visibles e interaccionar.

Casi cualquier cosa se puede conectar a internet: coches, ropa, juguetes, electrodomésticos, calzado, …y todo esto son puertas que abrimos en nuestra privacidad y en la de nuestra familia. Oímos todos los días que las empresas sufren ataques de seguridad. Empresas que aún así invierten millones de euros en ciberseguridad. Estos dispositivos también son susceptibles de tener brechas de seguridad. Cualquier fabricante o hacker podría utilizar uno de estos dispositivos conectado para invadir virtualmente nuestra casa y la privacidad de nuestros hijos.

Muchos de estos dispositivos son capaces de recoger imágenes, sonidos, a través de micrófonos y cámaras. Sensores o juguetes electrónicos, es igual. Aunque puedan parecer artículos inofensivos, el mero hecho de tener acceso a Internet los convierte en peligrosos. ¿Por qué la imagen de mis hijas la va a tener cualquiera? ¿Por qué si no les dejo hablar con extraños por la calle dejamos que los micrófonos recojan sus conversaciones?

Y más allá de su privacidad, también es su seguridad. ¿Por qué alguien tiene que saber dónde vivimos, cómo es mi casa, como se llaman mis hijas, a qué hora se van al colegio, a qué hora están solas con la cuidadora en casa, a qué parque van a ir a jugar…..?

No hablamos de un problema de legalidad en cuanto al consentimiento que das cuando configuras estos dispositivos, pues nosotros como padres al ser titulares de la patria potestad o tutela de nuestros hijos podemos consentir el tratamiento de sus datos. Pero ¿de verdad queremos hacerlo?

Ya no se trata sólo de usos legítimos que puedan hacerse de esa gran cantidad de datos que recogen como los usos publicitarios que toda es más que golosa información. Nos referimos a los usos maliciosos que se puedan hacer por terceros por ejemplo.

Antes de comprar este tipo de objetos, por favor, pensemos qué datos va a poder recoger de nuestras familias y qué dispositivos lleva incorporados (micrófono, cámaras, etc. ).

La seguridad no es sólo una cuestión de elementos de hardware o software de las máquinas que compramos. La seguridad empieza por uno mismo, y no nos daremos cuenta hasta que la perdamos.

 

María Martín Pardo de Vera

mmartin@helasconsultores.com

Responsable de Consultoría y Desarrollo de Negocio

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