UNIVERSIDAD DE SANTIAGO

En los escritos figuran los nombres de los estudiantes, las notas y las observaciones hechas por el profesor Un trabajo de clase, de sobresaliente o con un cero, puede terminar en la basura. Allí precisamente aparecieron ayer los de varios alumnos de Filología, junto a los contenedores situados en el exterior de su antigua facultad -ahora es la de Ciencias de la Educación-, y a la vista de todo el mundo.

Los escritos estaban apilados dentro de cajas de cartón, aunque la lluvia ya había deshecho algunas y parte de los papeles acabaron esparcidos por el suelo. Casi todos eran de tercer y cuarto curso de Filología Inglesa; otros pertenecían a alumnos de Filoloxía Galega. En las portadas podían leerse con toda claridad los nombres de los estudiantes, las calificaciones obtenidas y las observaciones realizadas por el profesor después de corregirlos. Una universitaria, por ejemplo, recibió un bien de nota por un estudio sobre el libro Misery, de Stephen King, y su versión en la gran pantalla, aunque, entre las anotaciones del docente, figuraba que le faltaba bibliografía y había poco análisis filológico.

La misma calificación se llevó el trabajo de otra alumna sobre la película Una habitación con vistas, con el añadido en bolígrafo rojo de que la calidad del documento era «insuficiente». Otro texto, en gallego, recibió un nueve de puntuación, y junto a él, uno con un siete, aunque matizado con una anotación del profesor. Había «un exceso de filosofía típica» y la situación que describía era «absurda, pero tratada con realismo». Traspapelados ¿Cómo llegaron los trabajos a la basura y, de paso, a ser de dominio público? Para la decana de Educación, Dolores Candedo, la explicación puede estar en que las cajas quedaron olvidadas en el traslado de Filología a A Zapateira y los obreros se deshicieron de ellas por error durante la reforma que aún se realiza en el centro para recibir a los alumnos de Magisterio.

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