HISTORIA CLÍNICA

Una resolución de la Agencia Española de Protección de Datos ha recordado que el derecho del paciente a acceder a los datos de su historia clínica está limitado por el respeto a la confidencialidad de terceras personas y por los derechos que correspondan al personal sanitario que elabora dicho documento.

La entidad ha resuelto la reclamación interpuesta por un paciente contra un hospital 'por un acceso parcial a su historia clínica' y por entender que no podía ser el centro el que determinase qué anotaciones subjetivas podían ser sustraídas de su conocimiento.
El escrito de la agencia considera probado que el centro sanitario cumplimentó las dos solicitudes de acceso de un paciente al contenido de la historia. En el primer requerimiento se le hizo entrega de una copia del informe clínico y de la analítica y en la segunda solicitud se le entregaron los informes de alta, pruebas complementarias, consentimientos informados y hoja de operaciones.

Frente a la reclamación por acceso parcial realizada frente a la entidad, la agencia nacional recuerda el contenido de la Ley 41/2002, de Autonomía del Paciente, y la Ley Orgánica 15/99, de Protección de Datos de Carácter Personal. Esta última norma reza que 'el interesado tendrá derecho a solicitar y obtener gratuitamente información sobre sus datos de carácter personal sometidos a tratamiento, el origen de dichos datos, así como las comunicaciones realizadas o que se prevén hacer'.

Interés del paciente

En cuanto a la Ley de Autonomía del Paciente, es el artículo 18 el que regula los derechos de acceso y los límites de su ejercicio: 'El paciente tiene derecho de acceso, con las reservas reseñadas en el apartado 3, a la documentación de la historia clínica y a obtener copia de los datos que figuran en ella'. Los límites del párrafo 3 son los que sirven de base a la Agencia de Protección de Datos para desestimar la reclamación de la paciente.
Dicho artículo dispone que el acceso no puede ejercitarse 'en perjuicio del derecho de terceras personas a la confidencialidad de los datos en interés terapéutico del paciente ni del derecho de los profesionales participantes en su elaboración, que pueden oponer la reserva de las anotaciones subjetivas'.

Dudas no resueltas La Ley 41/2002, de Autonomía del Paciente solventó muchos vacíos de la Ley General de Sanidad de 1986, pero ha dejado flecos sin resolver. Uno de ellos es el de las anotaciones subjetivas que puede reservar el médico frente al derecho de acceso del paciente. Roberto Cantero, letrado de la Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid, ha apuntado que la ley no resuelve quién puede retirar las anotaciones del facultativo. El experto aconseja que esta facultad 'se lleve a cabo por un órgano independiente del médico y del paciente, como podría ser la comisión de historias clínicas'. Dejar esta tarea en manos del médico no es aconsejable, ya que 'puede considerarse por el juez que está eliminando elementos esenciales para la prueba de la responsabilidad médica'. Además, 'al ser un concepto indeterminado, se puede confundir con lo que es un dato clínico'.

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