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LA UE ACEPTA LAS EXIGENCIAS DE EEUU SOBRE LOS DATOS PERSONALES DE LOS PASAJEROS BRUSELAS PONE LA CONDICIÓN DE QUE EL ACCESO A LAS BASES DE LAS COMPAÑÍAS NO SEA INDISCRIMINADO

Un acuerdo transitorio en vigor hasta julio de 2007 permitirá que se transfieran a Estados Unidos los datos personales de los pasajeros con destino a este país, pero con las garantías que exige Europa.

Durante los cinco días que han transcurrido desde que se concluyera el plazo marcado por la Corte Europea para cambiar un acuerdo considerado ilegal, los negociadores de uno y otro lado del océano no han dejado de buscar contrarreloj una solución que evitará el «caos jurídico».

Tras el 11-S, y con el argumento de aumentar la seguridad en contra del terrorismo, la Administración Bush presionó hasta arrancar a la UE un acuerdo que obligaba a las compañías aéreas a entregar hasta 34 fragmentos de información personal de cada pasajero que viaje a EEUU.

La dirección, el móvil, la tarjeta de crédito, las preferencias gastronómicas o el estado de salud son algunos de los datos que deben entregarse bajo la amenaza de multas de 6.000 dólares por pasajero o incluso la pérdida de los derechos de aterrizaje en territorio norteamericano.

Cautelas y garantías
El acuerdo concluía que los datos se podrían retener un plazo de tres años y medio y que se eliminarían los datos sensibles que pudieran indicar la raza, etnia o religión del pasajero. Pero la Corte europea no tuvo en cuenta estas cautelas y garantías y el pasado mes de mayo declaró el acuerdo ilegal por carecer de base legal.

La sentencia del Tribunal marcaba el 30 de septiembre como fecha límite para encontrar un nuevo acuerdo. Pero el sábado pasado, las 12 campanadas de la medianoche no dieron paso a un nuevo compromiso. Ambas partes mantenían exigencias que entonces parecían insalvables y por eso ambos tuvieron que hacer concesiones que muchos creían impensables. El impasse ha durado cinco días.

La Administración norteamericana demandaba más datos incluso de los que se exigían en el anterior acuerdo, y la UE, por su parte, más garantías de protección de los datos, al menos las mismas que se exigen en el Viejo Continente. Al final, el nuevo acuerdo temporal establece que las aerolíneas deberán transferir los mismos 34 datos personales, pero el Departamento de Seguridad Interior americano no tendrá acceso directo a las bases de datos de las compañías aéreas, como hasta ahora, sino que se hará previa petición, caso por caso, investigación por investigación, y no de forma masiva e indiscriminada.

Con esta condición, la UE da por satisfecha su exigencia de lograr «un nivel de protección adecuado», a pesar de que hasta ahora los datos sólo se facilitaban al servicio aduanero y de fronteras y no a todas las agencias americanas implicadas en la lucha contra el terrorismo, como ahora.

«Con este nuevo acuerdo podemos autorizar la transferencia de datos siempre que se garantice un nivel adecuado de protección de los datos de conformidad con el compromiso adquirido», aseguraba la ministra finlandesa de Justicia, presidenta en turno del Consejo, Leena Luhtanen.

Sin embargo, este acuerdo que recibía los parabienes de unos y otros es sólo una solución temporal que entrará en vigor de forma inmediata hasta finales de julio de 2007, fecha para la que ya debería estar listo un futuro acuerdo que será el definitivo.

Aunque este parche temporal soluciona un problema inmediato, todavía quedan algunas lagunas que no se han determinado, como por cuánto tiempo se podrán guardar los datos y que se hará con ellos a partir de ese momento, algo que queda para «futuras discusiones». También queda abierta la posibilidad de que Washington pueda exigir más datos, obtenerlos antes de 72 horas del vuelo, o incluso rastrear en las bases de datos de las aerolíneas si existen sospechas concretas de amenaza terrorista.

«Estos datos», establece el acuerdo, «estarán protegidos de manera adecuada a su naturaleza y se usarán estrictamente con el objetivo para el que fueron solicitados», es decir que la