PROTECCIÓN DE DATOS INVESTIGA A LA SGAE POR LOS VÍDEOS ROBADOS EN LAS BODAS

La Agencia Española de Protección de Datos ha admitido a trámite una denuncia de la Asociación para la Protección de Datos de los Consumidores (Consudato) al considerar q existen indicios de que la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE) vulneró la ley al grabar una boda sin el consentimiento de los contrayentes para probar que se pinchaba música sin pagar derechos de autor.

La admisión a trámite de esta denuncia se produce después de que el juzgado de lo Mercantil número 1 de Sevilla condenara al salón de celebraciones, «La Doma de San José», de San Juan de Aznalfarache, a pagar 43.179 euros a la SGAE por poner música sin pagar derechos de autor. Sin embargo, la sentencia declaró ilegal el vídeo de una boda que fue aportado como prueba y que grabó un investigador privado por encargo de la SGAE.


Consudato argumenta que se ha incumplido la Ley Orgánica 15/99 de protección de datos» ya que la SGAE cedió imágenes y datos de carácter personal sin el consentimiento de los asistentes a la boda. En la demanda la asociación de consumidores expresa que «Dichas grabaciones de personas físicas, constituyen una obtención de datos de carácter personal sin consentimiento de los titulares de dichos datos, no estando, por otra parte, en el ámbito de supuestos en los que no se precisa dicho consentimiento»

El abogado del local donde se realizó la grabación del vídeo, Joaquín Moeckel, anunció ayer que facilitará a la Agencia Española de Protección de Datos la demanda, la sentencia y el acta notarial de manifestaciones de los novios ya que el organismo ha requerido más información para estudiar el caso. Moeckel explicó que la sociedad de autores puede enfrentarse a una condena de hasta 600.000 euros por la difusión de estas imágenes grabadas «ilícitamente».

El letrado recordó que ésta viene siendo una práctica habitual de la gestora y que hay otro antecedente en Sevilla muy singular en el que una abogada de la SGAE utilizó un video grabado en una boda de un familiar para aportarlo -junto a una invitación del enlace- como prueba contra el local de celebraciones.

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