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LA AGENCIA DE PROTECCIÓN DE DATOS INVESTIGA EL 'SPAM' EN LOS MÓVILES

En el Barómetro del pasado febrero del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 68,2% de los españoles aseguraba haber recibido una llamada o un mensaje corto (SMS) "con fines publicitarios" de una entidad o empresa a la que no tenía constancia de haber dado sus datos.

Y el 56,1% aseguraba que al rellenar formularios negaban su consentimiento para que les enviaran información comercial, pero solo el 22,1% había pedido que le excluyeran expresamente de una base de datos, y de estos, el 34,4% lo hacía para no recibir publicidad.

"Es un fenómeno en alza que genera preocupación y que merece una respuesta, aunque esta va a tardar aún unos meses", explica Artemi Rayo, director de la AEPD. "Cuando preguntamos a las empresas cómo han obtenido los datos, muchas responden que lo hacen de forma aleatoria y, por tanto, no podemos decir que ahí haya un dato personal en riesgo", señala.

PERMITIDO CON CLIENTES

Rayo sostiene que, con la ley en la mano, "los datos se pueden utilizar solo para el fin que se han solicitado y si se ha dado el móvil como teléfono de referencia no se debería recibir SMS. Lo que ocurre es que la ley prevé que, si existe una relación comercial previa, la empresa puede ponerse en contacto con sus clientes".

En esta salvedad se apoyan muchas compañías para desarrollar lo que se llama "marketing móvil", una de cuyas patas son los SMS. "Para enviar publicidad al móvil, lo más correcto sería que al pedir los datos se incluyera una casilla preguntando al usuario. ¿Quién lo hace? Casi nadie. Para enviar SMS publicitarios se usan muchas listas frías, aquellas que han sido obtenidas por un proveedor que las ha revendido a un tercero. Pueden ser datos legalmente obtenidos si la empresa lo ha indicado con una advertencia o disclaimer", indica Juan Curto, directivo de PDM Digital Marketing y experto en el tratamiento de datos móviles. "Si haces bien las cosas, en publicidad móvil no tiene por qué haber spam".

Por eso también hay compañías que venden programas para asegurar que los SMS se envíen solo a números activos. "Ahorra mucho dinero a los anunciantes", señalan en Lleidanet. "Las bases de datos de móviles son muy difíciles de conseguir y la mayoría solo se logran por vía de dar servicios", añaden.

"La empresa siempre se tiene que identificar y el usuario tiene que poder decir que no quiere recibir mensajes, al menos a través de una página web. La ley no lo dice así, pero creo que es una cuestión de buenas prácticas", asegura Marc Bonavía, director general de SIT Mobile, que tramita buena parte de envíos de SMS de instituciones públicas.

Pero algunas empresas no se limitan a enviar un simple mensaje de un máximo de 160 caracteres, sino que recurren a un mensaje multimedios (MMS) o un enlace a una página web móvil, que suponen una conexión de datos para el usuario y, por tanto, un coste para quien los recibe. Telefónica Móviles, por ejemplo, fue demandada ante la AEPD por un cliente que había recibido cinco MMS y a quien no se atendió cuando pidió que cesaran los envíos.

"Muy poca gente pincha en los mensajes que incluyen un enlace a una web, porque tiene miedo de lo que le van a cobrar por la navegación", explica Curto. "Hay una cosa que está clara, y es que mientras los SMS tengan un coste de envío no van a tener la misma expansión que los correos electrónicos", añade.