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PROTEGIENDO AL MOROSO

Para entrar en una lista de morosos se deben dar las siguientes circunstancias: la existencia previa de una deuda cierta, vencida y exigible, que haya resultado impagada y el requerimiento previo de pago a quien corresponda, en su caso, del cumplimiento de la obligación. Una persona física o jurídica podrá entrar en una lista de morosos a partir del cuarto mes de impago contando desde el vencimiento de la obligación incumplida o del plazo concreto de la misma si fuera de cumplimiento periódico. Desaparecer de ellas no es tan fácil: de hecho, la ley permite conservar los datos seis años, aunque la deuda esté saldada. Esta circunstancia, unida a los más que habituales errores en estos ficheros, han incrementado el número de supuestos morosos que reclaman una mayor protección de sus datos personales.

Velar por el ciudadano

La Agencia Española de Protección de Datos es el organismo encargado de velar por los derechos de los ciudadanos en lo que se refiere al tratamiento informático de sus datos. La crisis económica ha provocado un espectacular crecimiento de la morosidad, por lo que las empresas «cazadeudas» han comenzado a endurecer sus métodos de cobro. En la AEPD el trabajo se ha multiplicado a causa de esto, según se desprende de las cifras del primer semestre del año.

Si en los últimos seis meses de 2007, el número total de denuncias ciudadanas sobre el cobro de deudas se contabilizaba en un total de 194, esta cantidad se incrementa hasta las 345 quejas en el primer semestre de este año. En lo que se refiere a los ficheros de solvencia patrimonial y de crédito (aquellas quejas referidas sólo a las personas que aparecen en listas de morosos), el salto es mucho más espectacular: de 116 denuncias en el último semestre de 2007 a las 207 que se han contabilizado de enero a junio de 2008. «Estos datos -explican desde la AEPD- se refieren sólo al primer semestre de 2008, cuando la crisis estaba empezando a dar la cara, por lo que todo indica que van a existir muchas más quejas de ciudadanos en los últimos meses del año, cuyos datos no podremos manejar hasta que se cierre el ejercicio».

¿Qué puede llevar a un ciudadano a presentar quejas sobre los datos informáticos que se manejan públicamente sobre él? Teniendo en cuenta que aparecer, justa o injustamente, en un fichero de este tipo puede condicionar su solvencia ante futuros créditos e incluso incidir en las cuentas de su empresa (llevándola incluso a la quiebra), los motivos sobran.

Irregularidades

Según explican desde la AEPD, las irregularidades más frecuentes se suelen referir a la falta de atención de las peticiones de cancelación o rectificación, por no reflejar la situación real del moroso, por no notificarle al afectado su inclusión en el fichero o por mantener los datos por un período superior a los seis años. Pero aun cumpliendo lo marcado en la ley, el ciudadano es susceptible de sentirse afectado. De hecho, la propia Agencia Española de Protección de Datos decidió sancionar este septiembre a una empresa cobra deudas por emplear tácticas de cobro abusivas y vulnerar el deber de secreto.

Recurrir a la AEPD no es la única vía para subsanar el error o modificar nuestros datos en un listado de morosos. De hecho, la normativa al respecto contempla como primera vía la reclamación particular, aunque hay que resaltar que la mayoría de las iniciativas de los ciudadanos acaban en el listado de quejas que manejan en la Asociación Española de Protección de Datos.

SARA CAMPELO