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QUE UN JOVEN PONGA FOTOS DE UNA JUERGA EN FACEBOOK PUEDE INFLUIR EN SU VIDA PROFESIONAL

"Utilizamos redes sociales creadas en Estados Unidos, los adolescentes juegan con sistemas que están en Corea y hacemos llamadas con compañías de otros países, con lo cual todo se complica. Por eso estamos intentando acordar unos estándares de privacidad que posibiliten que los derechos de los ciudadanos se protejan en todo el mundo", explica Iñaki Vicuña, que recientemente se reunió en Bilbao con expertos mundiales en protección de datos.

¿Cualquiera puede acceder hoy en día a nuestros datos personales?

Excepto lo previsto por ley, como la historia clínica en un hospital o la información que pide Hacienda, sólo puede acceder a nuestros datos quien tenga nuestro consentimiento. Sin embargo, la vida real nos indica que damos tanta información y tantos datos que realmente no controlamos qué pasa con ellos.

¿Estamos más desprotegidos por 'culpa' de las nuevas tecnologías?

Sí, claro. Las nuevas tecnologías provocan que haya más tratamiento de datos, no sólo en bases de datos, sino en videovigilancia, en imágenes, en sonido...

¿Cuántas empresas pueden llegar a tener los datos de un ciudadano?

Es muy difícil saber cuántos miles de empresas tienen datos sobre cada uno de nosotros. Lo que hay que hacer es vigilar que los traten cumpliendo con la ley.

En algunas tiendas piden la dirección y fecha del cumpleaños para enviarte un regalito. ¿Un engaño?

No, en general se hace con buena voluntad, pero lo que sí es cierto es que nuestros datos personales tienen un valor económico para las empresas de marketing directo. No es que nos estén engañando, pero cuando toman nuestros datos, deberían informarnos de para qué los quieren y explicarnos que en cualquier momento los podemos cancelar. Y eso la gente o no lo sabe o no lo cumple en muchas ocasiones.

A veces ni con lupa puede leer uno la letra pequeña. ¿Es fácil cancelar nuestros datos o todo son trabas?

El ciudadano tiene derecho a cancelar sus datos. El problema es que muchas veces cuando da sus datos no lee la letra pequeña y está autorizando que pasen a empresas de marketing directo. Cuando recibe propaganda se queja porque tienen sus datos, pero es él quien los ha dado. Otras veces quiere dirigirse a la empresa que le ha enviado la propaganda y no sabe si es ésa u otra tercera quien a su vez tiene esos datos que está comercializando.

¿Qué se puede hacer en ese caso?

Preguntar a quien ha enviado la información de dónde ha sacado los datos y decirle que quieres ejercitar el derecho de cancelación. Según la ley, tiene que cumplir. En caso de que no lo haga, para eso estamos las autoridades de control.

A veces te llaman a casa de noche para venderte cualquier cosa.

Es muy incómodo y a horas intempestivas porque igual te están llamando de Sudamérica. En este caso puede que nosotros hayamos dado los datos o puede que los cojan de fuentes accesibles al público, como una guía de teléfonos. Sea como sea, podemos solicitar que los cancelen.

La publicidad que antes atiborraba los buzones ahora llega por e-mail.

La inmensa mayoría de la información que nos llega por e-mail responde a un tratamiento de spam de nuestros datos personales y eso constituye en muchos casos un delito puro y duro. Atajarlo es difícil porque, además, estamos moviéndonos en ámbitos internacionales.

Las redes sociales, como Facebook, son un filón para las empresas, que las usan para seleccionar personal.

Cuando damos nuestros datos, lo peligroso es que no pensamos en las consecuencias, que luego es muy difícil retirarlos y que se salen del entorno para el que se pretendía. Cuando alguien va a pedir trabajo se acude al Facebook, a MySpace o a Tuenti para investigar quién es esa persona. Que un joven ponga fotos en una red social sobre la juerga del fin de semana puede tener su trascendencia de cara a una vida profesional, porque la imagen que da a la empresa que lo está viendo es que es un juerguista, aunque no sea cierto. En Estados Unidos el 80% de los responsables de recursos humanos miran a sus candidatos en las redes sociales