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PROTECCIÓN DE DATOS EN LA UE: HA LLEGADO EL MOMENTO DE DECIDIR

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Europa ya tiene el nivel de protección de datos más alto del mundo. Con la reforma de la protección de datos de la UE que se propuso hace exactamente dos años, en enero de 2012, Europa tiene la oportunidad de hacer de estas normas una referencia a escala mundial. Estas normas beneficiarán a los ciudadanos que desean poder confiar en los servicios en línea, y a las pequeñas y medianas empresas que consideran el mercado único de más de 500 millones de consumidores una oportunidad sin explotar. 







 Tanto políticos como empresarios y ONG están de acuerdo en la necesidad de reformar la protección de datos en la UE. Se trata de un consenso que surgió en un momento muy temprano del debate y que traspasa colores políticos e intereses nacionales o económicos. 



También estamos de acuerdo en por qué necesitamos esta reforma: los ciudadanos necesitan retomar el control de sus datos personales, y los datos personales son la moneda de nuestro tiempo, que alimenta la economía digital. Al igual que cualquier otra moneda, necesita confianza para mantener la estabilidad. 







 La confianza se ha resentido 







 Las revelaciones sobre las medidas de vigilancia aparecidas en los últimos meses han socavado la confianza no solo en nuestra relación transatlántica, sino en la economía digital en su conjunto. Constituyeron una llamada de alerta para Europa y al otro lado del Atlántico. Se ha recordado a los ciudadanos la importancia de la protección de datos y por qué un marco sólido para la protección de los datos personales es una necesidad y no un lujo. 



Los ciudadanos no son los únicos preocupados. Las revelaciones también inciden en la economía. Los datos personales recogidos, analizados y transferidos han adquirido un enorme valor económico. Según estudios realizados, el valor de los datos de los ciudadanos de la UE fue de 315 000 millones de euros en 2011, con el potencial de aumentar a cerca de un billón al año en 2020. Pero los ciudadanos no continuarán revelando sus datos si no confían en las empresas que los tratan. La pérdida de confianza significa pérdida de ingresos. Algunos calculan que las revelaciones de la Agencia de Seguridad Nacional reducirán las ventas de tecnología estadounidense en el extranjero en 180.000 millones de dólares, lo que supone un 25 % de los servicios de tecnología de la información de aquí a 2016. Este estado de cosas nos obliga a actuar. 







 Restablecimiento de la confianza 







 La reforma de la protección de datos constituye una respuesta a los temores suscitados por las operaciones de vigilancia, y contribuirá a restablecer la confianza. 



Para ello, la reforma deberá garantizar que las empresas respeten la normativa. En primer lugar, garantiza que las empresas no europeas que operan en nuestro mercado único tengan que respetar la normativa europea de protección de datos. En segundo lugar, cuando se incumplan las normas europeas, se introducirán sanciones estrictas que pueden llegar hasta el 2% del volumen de negocios anual a nivel mundial de una empresa. Éste no es el caso en la actualidad. Actualmente, las autoridades nacionales a veces responden con pequeños gestos que no hacen pestañear a las grandes multinacionales tecnológicas, y mucho menos actuar. Y, en tercer lugar, proporciona claridad jurídica sobre las transferencias de datos: cuando las autoridades de terceros países deseen acceder a los datos de ciudadanos de la UE fuera de su territorio, deberán utilizar un marco jurídico que incluya control judicial. La norma no puede ser pedirlos a las empresas directamente. 



La reforma también otorgará a los europeos los derechos que merecen. Éstos desean contar con la certeza de que revelar sus datos personales no significa renunciar a sus derechos. Por esto deseamos que los ciudadanos puedan controlar sus datos, realzando principios consolidados y contrastados, como el derecho a la supresión de datos, y pasando a aplicar el derecho al olvido, e introduciendo nuevos principios como el derecho a la portabilidad de datos y el derecho a ser informado sobre las violaciones de los datos personales. 



Estas medidas contribuirán al restablecimiento de la confianza en la manera en que se gestionan los datos de los ciudadanos. 







 Completar el mercado único digital 







 Sin embargo, nuestra reforma también aportará beneficios para las empresas. El marco reglamentario actual de Europa, desde el punto de vista de las empresas, ya no es adecuado para su finalidad. Una empresa que opere en los 28 Estados miembros debe cumplir una serie de normas diferentes en cada país. Debe tratar con una autoridad de protección de datos distinta en cada país: 28 legislaciones diferentes y más de 28 interlocutores distintos. La Comisión Europea quiere sustituir esta multiplicidad por una norma válida en toda Europa. Un continente, una ley. El refuerzo de los altos estándares de protección de datos en Europa también supone una oportunidad de negocio. La sensibilidad del público respecto de la privacidad está aumentando, y no va a desaparecer en la medida en que nuestras vidas están cada vez más digitalizadas. Las empresas que ofrezcan un nivel más elevado de seguridad y protección de datos tendrán ventaja. La protección de datos será un activo para la venta; una ventaja competitiva. 







 El camino por delante 







 Los parlamentarios europeos elegidos directamente ya han dado su firme apoyo a las propuestas de la Comisión. Los dirigentes de la UE, en la Cumbre de octubre, se comprometieron a una pronta adopción de las nuevas normas como una forma de restablecer y fomentar la confianza de los ciudadanos y las empresas en la economía digital. Estas palabras deben ahora ponerse en práctica. 



Ahora que la presidencia griega ha tomado las riendas del Consejo de la UE y que el Parlamento Europeo votará sobre la reforma en sesión plenaria en los próximos meses, tenemos una oportunidad. La reforma de la protección de datos debe ser la prioridad de los políticos europeos en los próximos seis meses. Los ciudadanos reclaman normas europeas contundentes de protección de datos, y las empresas desean un marco jurídico sencillo, claro y de obligado cumplimiento para hacer negocios en el mercado único de la UE. La reforma de la protección de datos de la UE responde a ambas necesidades. Es un trato ventajoso para todos: ciudadanos y empresas. Estamos a punto de alcanzar un acuerdo. Es lo mínimo que debemos a nuestros ciudadanos y a nuestras empresas.







 Comisaria de Justicia de la UE

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