PROTECCIÓN DE DATOS ABRE UNA INVESTIGACIÓN SOBRE EL CONTENIDO DEL MATERIAL INFORMÁTICO ROBADO

«No podemos ir contra quienes cumplen la norma, especialmente si hay un control de acceso físico a los lugares donde están los ficheros y, además tienen copias de seguridad», ha manifestado a ABC el director de la Agencia, Antonio Troncoso.

«De todas formas -añade-, nadie puede impedir que te roben y que se lleven una serie de datos. Se trata de ayuntamientos muy pequeños, con medios limitados. Procuraremos ser comprensivos. El ayuntamiento no tiene ninguna responsabilidad económica pero sí cabría una sanción administrativa».

Según la legislación sobre protección de datos, éstos tienen tres niveles de salvaguarda. El nivel básico se refiere a nombres, apellidos, direcciones y teléfonos. El segundo nivel, el medio, corresponde a infracciones o sanciones penales, solvencia económica, infracciones administrativas, información de Hacienda y de servicios financieros. El tercero, de mayor grado de protección, es para ideología, religión, creencias, raza, vida sexual y salud, entre otros.

Durante el año 2005, la agencia madrileña ha desarrollado un plan para la promoción de la declaración de ficheros en pequeños municipios. La realidad era que de los 72 pueblos con menos de dos mil habitantes, sólo cuatro tenían inscrito algún fichero de datos de carácter personal en el registro de Ficheros de Datos de Carácter Personal de la Comunidad de Madrid. El plan ha logrado que el número de municipios con ficheros declarados alcance a 125, de los 179 que integran la Comunidad de Madrid. Troncoso, que se está reuniendo con representantes de los municipios afectados por los robos de ordenadores, espera que la investigación no se sea muy larga.

Los expertos en protección de datos han comentado que el simple hecho de robar los ordenadores, con su información, ya es un hecho delictivo grave. Aurelio Montaño, de Gesprodat, comenta que para evitar una comercialización fraudulenta de los datos sustraídos «lo mejor es dar publicidad de lo robado para que las potenciales empresas que quieran comprar avisadas del fraude».

«Es fácil vender esas bases de datos obtenidas fraudulentamente», dice Marta Serrano, de Alaro Avant. «Si todo queda en que te inundan de publicidad, no vamos mal. Lo malo es que usen los datos para otras cosas más comprometidas».

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