En busca de una regulación de las técnicas de reconocimiento facial

Hace unas semanas, mi compañera Marta Serrano escribió un interesante artículo sobre “Tips de seguridad para proteger tus dispositivos«donde nos hablaba de los problemas de privacidad de la conocida aplicación FaceApp, que utiliza un sistema de inteligencia artificial para envejecer tu imagen. La App Zao, igualmente mediante inteligencia artificial, permite el intercambio de la cara del usuario con la de cantantes o actores.

Ahora le toca el turno a una escuela sueca, que ha puesto en marcha un proyecto piloto para controlar, mediante cámaras con reconocimiento facial, a sus alumnos.

Apps con reconocimiento facial y políticas de privacidad oscuras a las que no puedes renunciar, escuelas donde se instalan cámaras que reconocen las caras de menores para controlar su asistencia a clase, en definitiva, un uso de nuevas tecnologías que es necesario alinear con el derecho fundamental a la privacidad y protección de datos de todos los ciudadanos.

Y Europa ya está en ello. La Autoridad Sueca de Protección de Datos ha impuesto una multa de 200.000 coronas a la escuela sueca por el uso de datos biométricos si ajustarse al RGPD. Por otro lado, el grupo de Expertos de Alto Nivel de la Inteligencia Artificial en Europa, que tiene como objetivo definir una estrategia europea en el terreno de la Inteligencia Artificial bajo una regulación ética, emitió un informe, el pasado mes de junio, donde abogaba por prohibir los sistemas de vigilancia a gran escala y la clasificación masiva de ciudadanos a través de sistemas basados en Inteligencia Artificial.

Regular técnicas que, por un lado, pueden mejorar nuestras vidas pero que, por otro, amenazan nuestra privacidad, no es un trabajo sencillo para nuestras autoridades, pero sí es un trabajo absolutamente necesario. Confiemos en que, en la eterna carrera entre tecnología y regulación, la ganadora esta última.

 

Natalia Antón Carabias

nanton@helasconsultores.com